Cómo incrementar la base tributaria y propiciar el crecimiento económico

Juan Antonio Palacios / Presidente del Colegio de Contadores Públicos de Cancún / Gossler
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I. Antecedentes

La crisis económica se ha caracterizado durante las últimas dos décadas por una tasa de crecimiento igual a una tasa de crecimiento demográfico —incluso  negativo en algunos años—, que no ha favorecido el incremento de la recaudación de ingresos públicos. Esta tasa de crecimiento reducida y,  particularmente, los periodos de estancamiento y la caída del Producto Interno Bruto (PIB), han propiciado una expansión del sector informal y la evasión fiscal. Al mismo tiempo, en el sector formal se ha reducido la efectividad de las reformas para gravar en forma creciente a empresas e individuos debido a la existencia de exenciones y tratamientos especiales. Por lo tanto, la base fiscal no ha crecido lo suficiente como para aumentar la recaudación y distribuir la carga gravable en forma más equitativa.

            Por otro lado, la crisis financiera internacional —que devino en la peor  recesión económica desde los años treinta— más la contingencia sanitaria —ocasionada por la aparición de un nuevo virus de la influenza—, han agravado la situación de otros sectores que ya venían afectado el crecimiento económico nacional: la deficiente producción industrial; la disminución del financiamiento a las actividades productivas; la pérdida de dinamismo de las exportaciones; el deterioro de las finanzas públicas, y la creación de empleos; la pérdida creciente de seguridad alimentaría; el aumento de la desigualdad social; la disminución del ingreso real de las familias; el atraso y la desarticulación del sistema de salud, y los reveses en el sistema educativo; las amenazas del cambio climático y el menoscabo del medio ambiente; el derrumbe del sector petrolero; y por supuesto, la gravedad y virulencia de las amenazas a la seguridad pública.

            Ante esta situación, el criterio general es que la recuperación en el mundo demorará más de lo que se pensaba. Por lo que respecta a nuestro país, a diferencia de la crisis del 1995 y dada la gran interdependencia de nuestra economía con la de los Estados Unidos, estamos a expensas del aumento en el nivel de consumo en este país para lograr la recuperación de las exportaciones —principalmente de las maquiladoras, la industria automotriz y la de autopartes—, y se propicie mayor inversión extranjera directa, se recupere el turismo de ese país al nuestro y se estabilice el nivel de las remesas para que impulsen nuevamente el crecimiento.

            La reciente reforma fiscal para 2010, como siempre, es gravar más a los contribuyentes cautivos y no proponer esquemas para aumentar el número de contribuyentes.

¿Qué hacer para aumentar la base tributaria?

II. Medidas generales

II. 1. Comercio informal

Necesitamos implementar medidas de corto, mediano y largo plazos para intentar controlar el crecimiento del comercio informal. En este sentido, los municipios o estados —que conocen a sus ciudadanos— deberían idear y administrar un impuesto a los pequeños establecimientos y al comercio informal. Adicionalmente, al permitir una participación mayor a las entidades federativas y municipales, se reforzaría el federalismo fiscal.

II. 2. Mayores deducciones fiscales

Especialistas en materia fiscal coinciden en que para ampliar la base de contribuyentes, se debe permitir mayor numero de deducciones fiscales, lo cual implicaría que los ciudadanos exigieran mayor comprobantes por todos sus gastos. Así, las personas que venden o prestan servicios necesariamente  tendrían que contabilizar sus ingresos y declararlos. Aun cuando los comprobantes fueran simplificados, un requisito para su deducción informar a la Secretaría de Hacienda (ahora existe en declaración electrónica denominada “DIOT”).

            En este sentido, incluso si se eliminara la tasa 0% en alimentos y medicamentos, las exenciones y tratamientos especiales, no resultaría un costo adicional, pues al  poder ser deducibles se compensaría el aumento de precios por el gravamen de IVA. Se eliminaría el término comúnmente usado: “con factura es más IVA”

            De igual forma, se aplicaría con mayor justicia el término constitucional  “proporcional y equitativo”, ya que gravaría realmente las utilidades o riqueza generada por los contribuyentes. En la actualidad, muchos contribuyentes pagan impuesto sobre “utilidades” mayores a las reales, incluso sobre pérdidas, lo cual genera un impuesto a tasas mayores a 50% de sus utilidades generadas.

II. 3. Eliminación de regímenes especiales y exenciones a ciertos contribuyentes

La eliminación, exención o acreditamientos de impuestos debería de aplicarse únicamente en aquellas actividades que promuevan las actividades primarias: agropecuaria, ganadera, pesca, cuidado y protección al medio ambiente, entre otras, y no de sindicatos, partidos políticos, transportistas, además de que se debe limitar las exenciones de utilidades por compraventa de acciones y otros valores que cotizan en bolsa.

            Entre otros esquemas debería promoverse:

  • Estimular fiscalmente y de manera temporal las nuevas inversiones que generen empleo y/o inviertan en activo fijo nuevo.
  • Otorgar un crédito fiscal a las empresas que no reduzcan sus plantillas de trabajadores y empleados, así como por cada trabajador que contraten durante el período. Este crédito fiscal será diferido y aplicable contra futuros pagos del ISR, conforme ciertas condiciones.

II. 4. Impuesto a los depósitos en efectivo

Parece razonable aumentar este nuevo impuesto, muy productivo para el SAT en el año 2008. Sin embargo, debería permitirse que se acreditara contra otros impuestos federales, como el IVA u otras retenciones, inclusive de periodos diferentes, sin limitaciones y restricciones.

            Actualmente, el contribuyente puede solicitar su devolución, si puede acreditarlo con el impuesto sobre la renta (ISR) u otras retenciones efectivamente pagados en el mismo mes. Lo malo es que el trámite pude ser engorroso y burocrático, por lo que al final el contribuyente termina por perderlo.

II. 5. Requerimientos de declaraciones de acuerdo a la CURP

En países desarrollados como Canadá y EU, se fiscaliza requiriendo a todos los ciudadanos la declaración anual de ingresos y egresos. En caso de no haber tenido ingresos, el contribuyente deben declarar cuál fue su “modo de vida” para adquirir habitación y alimentación. Incluso, limitan los servicios de salud, educación, migración si no han cumplido con la obligación de presentar su declaración anual.

De acuerdo con las estadísticas, en México aproximadamente sólo 2 millones de contribuyentes (personas físicas) presentaron declaración anual en 2008.

            El plan original de la emisión de la cuenta única de registro poblacional (CURP) fue contar con una base de contribuyentes activo y no activos, en el cual se registrara su historia, sus actividades, declaraciones, adquisiciones, incluso viajes al extranjero (qué fácil sería que al emitir un pasaporte se solicitara el cumplimiento de la declaración anual de ingresos y egresos).

II. 6. Transparencia y rendición de cuentas

Para aumentar la tasa de impuesto —por ejemplo del ISR, de 28 a 30%; el IVA de 15 a 16%—, la Secretaria de Hacienda argumenta que son tasas “competitivas a nivel internacional”. En otros países, dice, estas tasas están muy por arriba de las nuestras. Sin embargo, lo que nunca compara en el nivel internacional es la base de contribuyentes ni la forma de rendir cuentas. Tampoco se menciona en dicha comparación la calidad de los servicios que se reciben a cambio en salud, seguridad y educación.

            A partir del 1 de enero del 2009,  se emitieron reformas importantes a la Ley General de Contabilidad Gubernamental, en donde obligaran a las entidades públicas a llevar su contabilidad —a partir del  año 2010— con una normatividad de información financiera general, emitida por el Consejo Mexicano de Investigación y Desarrollo de la Normas de Información Financiera (CINIF)  en coordinación con el Consejo Nacional de Armonización Contable (CONAC), lo cual va a permitir desde  luego una mayor transparencia de recursos y redención de cuentas.

            No obstante lo anterior, consideramos necesario seguir fomentando la capacitación de funcionarios públicos encargados de la emisión de la  contabilidad, informes y estados financieros, así como instarlos a rendir con oportunidad y transparencia sus ingresos y egresos. De igual forma, debe hacerse extensiva estas obligaciones de transparencia y contabilidad gubernamental a los ingresos por excedentes de petróleo y otros ingresos no presupuestarios.

            Una manera de incentivar el pago de impuestos de los ciudadanos sería contar con información pública oportuna y veraz de los importes recaudados  quincenalmente o mensualmente por las entidades, federales, estatales y municipales, así como la aplicación de éstos en forma clara.

II. 7. Impuestos a pagar en el lugar de residencia

Para mejorar el federalismo fiscal mexicano, es recomendable que los contribuyentes paguen sus impuestos en la entidad donde obtienen la principal fuente de ingresos o actividades y no donde tenga su domicilio fiscal, para hacerlo comparable con el ordenamiento que se aplica a extranjeros, “donde genere su fuente de riqueza”. Desde luego, es labor de los gobernadores y del Congreso de la Unión proponer y gestionar ante la federación mayores porcentajes de participación, según su productividad.

            Esto generaría que los estados promovieran estímulos a las inversiones y sectores productivos.

Créditos: CPC Juan Antonio Palacios S. jpalacios@gossler.com.mx Presidente del Colegio de Contadores Públicos de Cancún, A. C.