Fíjese que no pude...

Víctor A. Vargas / Director General / ISD
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 En el pasado, los líderes eran los que tenian las respuestas. Hoy, los líderes son aquéllos que hacen las preguntas correctas. “Fíjese que no pude.” ¿Cuántas veces al día escuchamos esto de nuestros colaboradores? En mi caso, el que mis colaboradores me justificaran el motivo de no lograr sus objetivos, ¡parecia ser una epidemia! Fue entonces que decidí buscar una solución pro activa a este problema. Me di cuenta que en la mayoria de los casos no era tanto un problema de ganas ni de capacidad, era un problema en la estructura de su pensamiento. La mayoria empleaba un pensamiento “lineal”. Es decir, se iban del paso 1 al paso 2, 3, 4 y 5. Pero si en el camino, digamos entre el paso 3 y 4 se enfrentaban a un muro que no esperaban, ahí se detenían. No buscaban otras posibilidades u otros enfoques al mismo problema para llegar a la solución. Esto es precisamente lo que propone el pensamiento lateral: “explorar múltiples posibilidades y escenarios en lugar de persistir en un escenario único”; el no asumir que nuestra primera teoria es la correcta, sino ponerla a prueba; y el mantener una “mente abierta”, flexible y creativa en nuestro cuestionamiento para deducir la mejor solución a cualquier problema presentado. Por ejemplo, al enfrentarnos a un problema, lo primero que hariamos es ver todas las posiblidades, para este ejemplo digamos que vemos 3. Entonces empezariamos a cuestionar la validez de cada una hasta llegar a la respuesta, que muy probablemente no sea una de las que originalmente habiamos pensado. Gráficamente se veria asi: Solución 0 101 21012 3210123 Posibilidades ¿Cómo implementar esto en la práctica? En mi caso, integré una serie de ejercicios a nuestras juntas semanales. Por medio de un juego. Al inicio de cada sesión, les planteo un problema, que deben resolver en 3 minutos, haciendo sólo preguntas que sólo puedo contestar: “sí”, “no” o “irrelevante”. Por ejemplo: “Un hombre negro, vestido de negro, chimuelo, sale ebrio de un bar. Al salir, se da cuenta de que perdió las llaves de su carro. Decide caminar a casa por una calle estrecha de doble sentido. Atrás se aproxima un carro, cuya velocidad excede los 140 KM. El conductor logra verlo justo a tiempo para esquivarlo. ¿Cómo logró verlo? Al aplicar estos problemas, ustedes verán que la fisonomia de muchos de los participantes cambiará a una de frustracion. Otros tantos, solamente tratarán de adivinar las respuestas sin hacer preguntas. Pocos intentarán hacerlo siguiendo las reglas. Aquí vemos el pensamiento lineal en acción. Intentan adivinar la respuesta, no pueden y se dan por vencidos. Los ejercicios de pensamiento lateral, nos retan a imaginar, a ser creativos y a explorar nuevas opciones para resolver un problema. Entonces, aplicar el pensamiento lateral nos llevaría a realizar preguntas como: “¿había iluminación en la calle? No. ¿Traía las luces encendidas el coche? No. ¿Había Iluminación? Sí. ¿Era de día? Sí. ¡Felicidades!” Al aplicar estos ejercicios, se recomienda que se dé un tiempo para terminarlo y se le esté informando en voz alta a los participantes de cuanto tiempo les resta. De esta manera también desarrollan su destreza para comportarse bajo presión. Para este ejercicio, se sugiere un tiempo límite de 3 minutos. Al cabo de unas semanas, vi un mejoramiento notable en el desempeño de todos mis colaboradores y ahora hasta ellos me retan con nuevos ejercicios. Esto se ha convertido en parte de nuestra cultura empresarial. Pero quizá lo más importante es que ya no escucho con tanta frecuencia “…no pude porque…”

Créditos: El Ing. Victor A. Vargas dirige ISD Cancún, una de las empresas más grandes de informática a nivel estatal. Con estudios en los EEUU y Japón, cuenta con más de 28 años de experiencia con computadoras y se especializa en Seguridad y Redes. Contacto: victorvargas@isdcancun.com – www.isdcancun.com
Fuente: * Extracto de la conferencia "Comunicacion efectiva" impartida por el Ing. Víctor Vargas