La cultura de la sustentabilidad es una forma de vida: Córdova Lira

Miguel Ángel Meza / Director Editorial / Consejo Coordinador Empresarial del Caribe
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Entrevista con el Lic. Francisco Córdova Lira,

director general de Delphinus y Alltournative

 

Francisco Córdova Lira —quien a principios de este año se separó de Promotora Xcaret y Promotora Xel-Há para dedicarse de lleno a las empresas Grupo Vía Delphi y Alltournative— habla en esta entrevista acerca de su evolución como empresario con responsabilidad social, en una trayectoria que lo llevó en 1994 a convertirse en pionero en Quintana Roo en temas de desarrollo sustentable, a formar parte en 2005 del grupo de empresarios que firmó el Pacto Mundial de la ONU y, apenas el 4 de agosto pasado, a reunirse —al lado de los onceempresarios más destacados del país— con el Secretario General de aquel organismo, Ban Ki-Moon, para fortalecer la aplicación de la responsabilidad social de la Red del Pacto Mundial en México.

Pionero en Quintana Roo en los temas de responsabilidad social y desarrollo sustentable, Francisco Córdova Lira es un convencido de que la sustentabilidad —es decir, utilizar los recursos de hoy sin sacrificar la posibilidades de su uso para las generaciones futuras— no sólo es la única garantía de desarrollo político, social y económico en el mundo, sino que al implicar todas las áreas en que se desarrolla el ser humano debe convertirse fundamentalmente en una forma de vida.

Así lo empezó a visualizar en 1994 cuando tomó conciencia de la importancia de los temas de responsabilidad social y desarrollo sustentable: del primero, como presidente del Centro Empresarial de Quintana Roo (Coparmex) —que ya contemplaba la responsabilidad social dentro de su misión—, y del segundo, cuando tuvo la oportunidad de conseguir el parque Xel-Há para el Grupo Xcaret, en una negociación con el Gobierno del Estado que le llevó entre ocho y nueve meses.

Para el primer tema, empezó a estudiar la relación de Coparmex con la responsabilidad social, y se convenció de que los empresarios tenían un compromiso social que iba más allá de solamente ganar dinero, pagar impuestos, crear empleos (y satisfacer las necesidades de un cliente), visión paradigmática que dominaba hasta ese momento.

“A través de la práctica de la responsabilidad social del empresario, se puede contribuir a reducir la gran cantidad de rezagos que padece nuestro país —problemas de corrupción, de inequidad, de injusticia—“, afirma este emprendedor que ha demostrado consistencia gracias a su congruencia ideológica en este tema y quien ha convertido todas las compañías que dirige en empresas socialmente responsables.

            “El camino que me llevó a la sustentabilidad fue más impactante y más profundo”, expresa Córdova Lira, y revelador “para un ser humano que quiere hacer algo diferente en la vida”. Este camino está señalado por dos vivencias importantes que ocurrieron en 1994.

La primera —refiere— fue la certeza de dirigir un lugar tan hermoso como Xel-Há, que movió en él fibras distintas de la visión empresarial. Gracias a la belleza natural —“su maestra”, como él afirma— comenzó a percibir que su actuación al frente de ese parque debía ser diferente: en primer término, mejorarlo (estaba muy deteriorado) y en segundo, conservarlo (para el plazo de 30 años que estipulaba el contrato).

            La segunda vivencia fue su encuentro con el poblado de Chemuyil, residencia de 70 por ciento de sus trabajadores, sitio muy deteriorado entonces —era una unidad del Infonavit construida para resolver un problema habitacional de la zona— y abandonado debido principalmente a tres factores: falta de mantenimiento, olvido gubernamental (porque no estaba municipalizado) y nula organización por parte de los pobladores.

La reflexión de Córdova Lira entonces fue fundamental no sólo para el futuro de ese poblado sino también para redondear con hechos su concepción de la responsabilidad social: “cómo puedo pedirle a mis empleados —pensó— que trabajen con alegría, si viven en estas condiciones”. Por ello, decidió “adoptar” el pueblo y contribuir con la participación del parque turístico Xel-Há al desarrollo del poblado, que a partir de entonces contó con programas de reordenamiento y estudios que fijaron metas para elevar el nivel de vida, mejorar el empleo y los servicios, y mantener la identidad cultural de la zona.

Deseoso de conocer más sobre la cultura de la sustentabilidad, el empresario comenzó a documentarse más, a estudiar, a volverse experto en el tema. Entendió que el sentido del concepto “sustentabilidad” significaba utilizar los recursos de hoy sin sacrificar la posibilidad de disfrute de las generaciones futuras.

            Descubrió además que la sustentabilidad no solamente debía aplicarse a la empresa que empezaba a dirigir, sino que ese era el único desarrollo posible para el mundo: “lo importante de la tesis del desarrollo sustentable —asegura— es no confundir el objetivo con las herramientas”, algo que le ha ocurrido a quienes han hecho del tema una moda. El desarrollo sustentable no es conservar a ultranza, sino cómo conservar: “se confunde el camino con la meta. La meta es muy atractiva —conservar el recurso— pero andar el camino implica utilizar una serie de herramientas”.

Córdova Lira comprendió que las reglas de la sustentabilidad aplicables a un país se podían aplicar perfectamente a una empresa. Estudió entonces dichas reglas, diseñó un programa y elaboró un decálogo para Xel-Há —las diez reglas de la sustentabilidad de este parque—, que transmitió a sus empleados, quienes descubrieron el trasfondo del concepto de su director: que la sustentabilidad es una forma de vida.

Este hombre de empresa reconoce que su carrera empresarial y personal se proyectó sustancialmente con la dirección del Grupo Xcaret, lo cual lo llevó a la creación de Parque Garrafón, Parque del Cañón del Sumidero, y a la dirección durante tres años del propio Parque Xcaret.

Gracias a la práctica de la sustentabilidad Córdova Lira ha logrado obtener gran éxito social, ambiental, personal (incluso político), pero fundamentalmente económico: “la empresa más rentable —yo creo que hoy y siempre— de todo el Grupo Xcaret es y será Xel-Há, una empresa de altísima congruencia y con un cúmulo enorme de reconocimientos en el nivel nacional e internacional”.

Entre muchos de estos premios destacan el otorgado por el Centro Mexicano para la Filantropía, que reconoce a Xel-Há como Empresa Socialmente Responsable —distinción que ha recibido durante siete años consecutivos (algo que han obtenido sólo diez empresas en el país)—; el del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM) a finales del 2007 que considera por votación popular a Xel-Há una de las 13 Maravillas Naturales de México, y recientementeel Reconocimiento Nacional al Reciclaje de Residuos 2008, premio a los esfuerzos que fortalecen la cultura ambiental en México.

Uno de los máximos honores que Córdova Lira ha alcanzado en el camino de la sustentabilidad y de la responsabilidad social es el haber formado parte del grupo de empresarios que acompañó al Presidente de la República (en ese entonces Vicente Fox) a firmar el Pacto Mundial de la ONU, en un evento que se celebró en 2005 en el Polyforum Cultural Siqueiros.

            Cabe recordar que las empresas que se adhieren a este Pacto Mundial se comprometen al cumplimiento de diez principios de responsabilidad social en cuatro áreas: Derechos humanos, Condiciones laborales, Medio ambiente, Transparencia y anticorrupción.Dicho Pacto es la iniciativa de responsabilidad social con mayor trascendencia a nivel global y, por el número de participantes, la de mayor alcance en el mundo. (En México, la red reúne a más de 300 participantes).

Córdova Lira fue uno de los cinco empresarios de México que, ante el representante del Pacto Mundial de la ONU, firmaron el documento en representación de otros 29 que en ese momento se adherían. Y luego tuvo la oportunidad de ser invitado a la ONU en Ginebra a una reunión anual de ese Pacto para revisar el avance de esta gran iniciativa a nivel mundial.

            Y, finalmente, apenas el 4 de agosto pasado tuvo la que quizá ha sido su máxima satisfacción: se reunió en México con el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-Moon, en un desayuno con once empresarios para fortalecer la aplicación de la responsabilidad social de la Red del Pacto Mundial en el país.

Además del Grupo Vía Delphinus y Parque Xcaret,en esa reunión participaron empresas como ASUR, Grupo Gigante, Agrícola Chaparal, Bombardier, Cemex, Cinépolis y Compañía Mexicana de Aviación; así como Grupo Marhnos, Grupo Inverlat Scotiabank, Iberdrola, IXE Grupo Financiero, MVS Radio, Petrobrás, Petróleos Mexicanos, Pfizer y Pricewaterhouse Coopers.

“Mi esperanza es que los reconocimientos a este proceso de sustentabilidad, proceso iniciado por mí, continúen aun cuando yo no esté: este no debe ser el proceso de una persona, sino el proceso de una institución“.