El proceso de Vacunación en Mexico contra el COVID 19

Avanza entre la esperanza y la controversia
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Vacunacion em mexico



La suspensión de los envíos de dosis de la vacuna de Pfizer llevó al Gobierno mexicano a buscar otras opciones, como la rusa Sputnik V, mientras el fármaco de AstraZeneca se hace tangible. Ello y la falta de claridad en la política de vacunación han generado más de una controversia en el país, pionero regional en la titánica labor.


El 13 de enero, luego de tres semanas de espera, Mirsha Ivette Angulo Vázquez, enfermera del Hospital de Zona número 14 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de Hermosillo, Sonora, recibió la primera dosis de la vacuna de Pfizer. No pudo ocultar su emoción y compartió ese momento en Facebook, pues además fue la número cuatro de la lista de vacunación de ese hospital Covid y hasta la gobernadora Claudia Pavlovich atestiguó la inoculación.


Aunque aún tiene incertidumbre, pues no hay fecha para la aplicación de su segunda dosis y le genera inquietud el surgimiento de nuevas variantes del SARS-CoV-2, el hecho de tener al menos ya una primera dosis la hace sentirse “con más confianza, porque ya de alguna manera estoy protegida contra este virus”. Todo el personal, desde médicos hasta trabajadores de intendencia del hospital de Mirsha fueron vacunados.


Más de 3.000 kilómetros al sureste, en Campeche, capital del estado del mismo nombre, colegas enfermeras de Mirsha y galenos de la unidad médica familiar número 10 del IMSS salieron a las calles, pancartas en mano, para protestar porque el Gobierno decidió vacunar a los maestros campechanos con miras a un eventual regreso a clases presenciales en esa entidad, cuando aún no han terminado de aplicar las dosis al personal de salud.


Incluso, el Colegio de Médicos de Campeche dirigió un escrito al gobernador, Carlos Miguel Aysa, en el que urge a concluir el proceso de vacunación “con el resto del personal que labora en las instituciones, clínicas y hospitales, prosiguiendo con los médicos dedicados a la práctica privada, ya que esta ha incrementado su demanda debido al miedo de los usuarios de ir a los diversos hospitales por temor a un contagio”.


El 13 de enero, luego de tres semanas de espera, Mirsha Ivette Angulo Vázquez, enfermera del Hospital de Zona número 14 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de Hermosillo, Sonora, recibió la primera dosis de la vacuna de Pfizer. No pudo ocultar su emoción y compartió ese momento en Facebook, pues además fue la número cuatro de la lista de vacunación de ese hospital Covid y hasta la gobernadora Claudia Pavlovich atestiguó la inoculación.


Aunque aún tiene incertidumbre, pues no hay fecha para la aplicación de su segunda dosis y le genera inquietud el surgimiento de nuevas variantes del SARS-CoV-2, el hecho de tener al menos ya una primera dosis la hace sentirse “con más confianza, porque ya de alguna manera estoy protegida contra este virus”. Todo el personal, desde médicos hasta trabajadores de intendencia del hospital de Mirsha fueron vacunados.


Más de 3.000 kilómetros al sureste, en Campeche, capital del estado del mismo nombre, colegas enfermeras de Mirsha y galenos de la unidad médica familiar número 10 del IMSS salieron a las calles, pancartas en mano, para protestar porque el Gobierno decidió vacunar a los maestros campechanos con miras a un eventual regreso a clases presenciales en esa entidad, cuando aún no han terminado de aplicar las dosis al personal de salud.


Incluso, el Colegio de Médicos de Campeche dirigió un escrito al gobernador, Carlos Miguel Aysa, en el que urge a concluir el proceso de vacunación “con el resto del personal que labora en las instituciones, clínicas y hospitales, prosiguiendo con los médicos dedicados a la práctica privada, ya que esta ha incrementado su demanda debido al miedo de los usuarios de ir a los diversos hospitales por temor a un contagio”.


El anuncio pretendía calmar las aguas, luego de la suspensión por dos meses de los envíos de Pfizer, en respuesta al llamado de la ONU a los países con más recursos a permitir que también las naciones pobres reciban dosis.


Sin embargo, surgió la polémica en el sentido de si México debía adquirir un fármaco aún no autorizado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). Incluso legisladores de Morena, el partido del presidente, como Germán Martínez Cázares, quien fue director general del IMSS, cuestionó que México compre medicamentos “similares”.


Al respecto, el infectólogo Alejandro Macías, quien fuera comisionado nacional contra la influenza A H1N1 en 2009, dice que es entendible la necesidad del gobierno “de buscar otras opciones, por lo menos para poder llenar esta brecha de aquí a abril (por la suspensión de los envíos de Pfizer).


Ha llamado la atención que antes de que se tengan los resultados de ese estudio ya se tenga el acuerdo de adquisición de 21 millones de dosis, se le inquiere.


– Eso no es inédito. Por ejemplo, México hizo la adquisición de 70 millones de dosis de AstraZeneca cuando ni siquiera se sabía si iba a funcionar o no. ¡Y lo mismo se hizo con la de Pfizer! Si no se hacen contratos de compra anticipada, al momento que uno quiera hacer el contrato cuando ya está funcionando la vacuna, ya es muy tarde (…) Y particularmente en la situación que estamos viviendo. Así se hizo con la de Pfizer, y así se hizo en Estados Unidos con muchas vacunas que adquirieron, incluso algunas ni siquiera con estudios de fase II. Para esta circunstancia es algo normal”.


Ante los cuestionamientos en el sentido de que la Cofepris está a cargo del subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, un funcionario que ha generado mucha polémica y quien –aseguran los críticos– actúa con sesgos políticos y por ello podría influir en la autorización exprés a la Sputnik V, el ex zar antiinfluenza Alejandro Macías precisa que "el mismo Comité de Moléculas Nuevas de la Cofepris que está analizando esto (la vacuna de Sputnik V) es el que analizó la vacuna de Pfizer y la de AstraZeneca que fueron aprobadas".


“Ahora, que ese comité debe ser independiente, es verdad. Si lo manipulan, es malo, pero yo no creo que sea así de fácil. Yo formé parte del Comité de Moléculas Nuevas y no me imagino que alguien hubiera llegado a proponerlo". 


“Entonces, si la Sputnik V la revisó el comité y la Cofepris y se le dio una autorización de uso de emergencia –porque hay que decirlo, igual la de Pfizer se le dio una autorización emergente, no un registro sanitario–, no hay por qué dudar, hay que ponérsela, yo me la pongo”, dice Macías. 


Los gobernadores exigen transparencia


El 19 de enero pasado, los 10 gobernadores de oposición que integran la Alianza Federalista criticaron el plan de vacunación del Gobierno mexicano y reprocharon que el Ejecutivo federal “no ha dado a conocer los montos, entregas, responsables y prioridades, e insiste en utilizar estructuras no aptas”. 


En un posicionamiento en Twitter, señalaron que “desde la #AlianzaFederalista insistimos en conocer el plan de vacunación y que se ejecute por los sistemas nacional y estatales de salud”.


Además, reiteraron su solicitud de adquirir por su propia cuenta las vacunas y aplicarlas en los estados que gobiernan.

La respuesta de la Federación nuevamente fue contradictoria. El 21 de enero, Hugo López-Gatell respondió a los mandatarios estatales que ya existe un plan “estratégico nacional” elaborado por “personas altamente calificadas” y consideró que el permitir la adquisición de vacunas por parte de gobiernos estatales se alejaría de los objetivos científicos para “posiblemente, converger en otro tipo de objetivos, no digo que legítimos, sencillamente, cada quien el suyo”.


Así, en la conferencia vespertina de salud en Palacio Nacional, acotó que “desde el punto de vista técnico, el lineamiento es recomendar que no se haga, porque entonces cada quien va con la suya (estrategia) y entonces no hablamos de una estrategia nacional, simplemente como si fuéramos una comunidad desordenada, anárquica”, enfatizó el funcionario.


No obstante, el presidente Andrés Manuel López Obrador, en sentido contrario a lo establecido la víspera por el vocero en el tema de la pandemia, informó que a partir de ese día, 22 de enero, el Gobierno de México autorizaba a empresas y gobiernos locales adquirir vacunas contra Covid-19 para aplicarlas en México.


Los interesados –indicó AMLO– deben transparentar el contrato de compra y su plan de vacunación. El acuerdo se deberá llevar a cabo sólo con farmacéuticas autorizadas por la Cofepris o que estén en proceso de recibir la autorización para uso de emergencia, explicó el mandatario. 


Y detalló: “¿Por qué estoy dando esta instrucción? Porque no quiero que se malinterprete, que hay empresas que quieren comprar vacunas y no se les permite porque el Gobierno ejerce un monopolio de la aplicación de las vacunas”.


Los “servidores de la nación” y el posible uso electoral de la vacuna


Otra polémica que gira en torno del proceso de vacunación ha sido el empleo de los llamados “servidores de la nación” en las campañas de aplicación de las dosis, pues legisladores de oposición acusan que este “ejército” de jóvenes que trabajan para el Gobierno podrían estar siendo utilizados con fines electorales, es decir, para promover el voto a favor de Morena, el partido de Gobierno, en las elecciones de junio próximo.


El pasado 20 de enero, diputados federales de los partidos PAN, PRI, PES y MC presentaron ocho puntos de acuerdo para exigir al Gobierno de López Obrador que retire a los "servidores de la nación" de la estrategia de vacunación y así evitar tintes políticos en la campaña de inoculación.


Los gobernadores de la alianza federalista se sumaron al reclamo. “La Estrategia Nacional de Vacunación requiere criterios técnicos y la experiencia que sólo el Sector Salud puede aportar; ponerla en manos de los ‘servidores de la nación’ es poner en riesgo a los mexicanos y pervertir un derecho humano a favor de una intención electoral”, advirtieron.


Por si no fuera suficiente, el Gobierno avivó la controversia al decidir que se aplicaran las vacunas a los propios "servidores de la nación", lo que desató una nueva ola de críticas.


La expectativa por la llegada de más dosis


Desde su confinamiento, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció el pasado 29 de enero que se adelantará la llegada a México de la vacuna de AstraZeneca para febrero.


El mandatario explicó que el próximo mes llegarán 870.000 dosis desde India. Anteriormente se esperaba que la vacuna, que también se envasará en México, estuviera disponible hasta marzo.


López Obrador dijo que en total llegarán 6 millones de dosis al país en febrero, que es casi el doble de las 3,5 millones que originalmente esperaba el Gobierno. El presidente detalló que tras una llamada con el CEO global de Pfizer, la compañía enviaría 1,5 millones de dosis para el 10 de febrero.


El 1 de febrero, el canciller Marcelo Ebrard indicó por su parte que en febrero y marzo México recibirá las vacunas de AstraZeneca a través de Covax (la coalición liderada por la Organización Mundial de la Salud y Gavi, la Alianza de Vacunas para asegurar el acceso equitativo a las vacunas contra el Covid-19), pues el Gobierno mexicano ya recibió el oficio correspondiente.


Así, el stock de vacunas para el país será completada por la Sputnik V de Rusia y CanSino, de China, según confirmó el presidente.

Sin embargo, en el intervalo en el que llegan las otras vacunas y se reinicia el envío de Pfizer, el país se quedó sin antídotos contra el coronavirus, al tiempo que en el mundo siguen surgiendo nuevas variantes del virus.


Para el especialista Malaquías López Cervantes, integrante de la Comisión para la Atención de la Emergencia Coronavirus de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “estamos teniendo una actividad espasmódica y se han puesto muy pocas vacunas a poblaciones muy disímiles”. 


El especialista en salud pública advierte que más que un plan de vacunación, lo que se tiene es una carta de buenas intenciones en la que no se establecieron criterios de aplicación de las dosis por ocupación, ni tampoco criterios que permitieran un abordaje geográfico, decir por ejemplo que se comenzaría por las grandes ciudades y luego lugares menos poblados. 


Esto llevó –asegura el experto de la UNAM– a tener expectativas irreales, como decir que para finales de febrero se iba a tener vacunado a todo el personal de salud. “Hoy esa expectativa ya se paró, tenemos una detención total, está congelada la vacunación porque no tenemos dosis y ni siquiera se lograron completar los esquemas de las personas que ya fueron vacunadas y requerían una segunda dosis”, lamenta.


Pero para Alejandro Macías, el hecho de que nohaya vacunas “no es culpa de nadie porque la empresa (Pfizer) hizo efectiva la letra chiquita que dice ‘Yo te entrego, pero si no puedo pues no te entrego’. Y esa vacuna de Pfizer era un poco un puente que iba a permitir vacunar a un grupo, a todo el personal de salud y a los mayores de 60 años, hasta que se pudiera arrancar con la vacuna de AstraZeneca.


“Entonces este puente que había con Pfizer se perdió porque primero dejó de llegar en las cantidades prometidas y ahora dejó de llegar. Tenemos una brecha de dos meses en donde no vamos a tener vacuna, incluso si empieza a llegar no va a ser suficiente para un país de 126 millones de habitantes”, anota Macías.


Sin embargo, López Cervantes acota que, si bien el proveedor falló, no había necesidad, cuando se detectó que el proveedor iba a fallar, de salir con el cuento de que le íbamos a pasar las dosis a los países más pobres porque no es cierto, la cantidad de dosis que estaban llegando a México no eran significativas”.


En cuanto al intervalo de aplicación entre la primera y la segunda dosis de la vacuna de Pfizer, el Gobierno asegura que se puede aplazar la segunda y, en vez de ser a las tres semanas, puede ser a los 42 días. Al respecto, Alejandro Macías aclara en entrevista que lo ideal sería que se hiciera de acuerdo como se previó en el estudio, es decir a las tres semanas. 


Pero destaca que “en toda la historia de la vacunación de los seres humanos no hay ninguna sola vacuna que se haya arruinado porque la segunda dosis no se puso a tiempo”.


–¿Y la efectividad no se pierde?


– No, de hecho cuando aplanas un poco más la segunda dosis, la inmunidad suele ser más intensa que si la hicieras corta. 


En los esquemas largos suelen ser más eficaces que los cortos. Y la aplicación entre la primera y la segunda dosis suele ser algo arbitrario en el esquema de investigación. Lo hicieron a las dos semanas, pero lo pudieron haber hecho a las seis”, concluye.


De las 675.202 dosis aplicadas hasta el 1 de febrero, 43.455 ha sido a personal clínico con una segunda dosis, y representan un 6 %; otras 614.689 fueron a personal de hospitales con primera dosis, que abarcan ya el 95 %.


En cuanto al personal docente y educativo en Campeche, se han aplicaron hasta el 31 de enero 17.058 dosis.

México tiene el urgente reto económico y logístico de inocular a su población a pesar de las controversias internas y los retrasos de las farmacéuticas porque el virus ni se debilita, ni se detiene.  

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